Fomentar la confianza con las comunidades
«La confianza se ha revelado como un reto y, al mismo tiempo, como una moneda de cambio en este trabajo.»
— Karen Bett, directora de Programas y Políticas, Alianza Global para los Datos sobre el Desarrollo Sostenible
A través de MIDN, los participantes aprendieron que la confianza no es algo implícito, sino que hay que ganársela y luego mantenerla. Establecer relaciones sólidas con las comunidades requiere tiempo y esmero, sobre todo cuando se les pide a las personas que compartan información confidencial. Es importante respetar las sensibilidades culturales, anticipar las preocupaciones comprensibles en torno a la privacidad de los datos, comunicar con claridad cómo se utilizarán y almacenarán los datos, y explicar cómo esto contribuirá a diseñar mejores políticas y a mejorar la vida de las personas.
Es fundamental poner en práctica los verdaderos principios de la cocreación, ya que esto contribuye a generar un sentido de pertenencia y responsabilidad compartidas. Por ejemplo, los líderes tradicionales estuvieron presentes en el taller nacional de validación de Ghana para evaluar los hallazgos sobre las lagunas de datos en torno a la mutilación genital femenina (MGF) y se sumaron al llamado a adoptar enfoques basados en datos para abordar la MGF. Su presencia reforzó la importancia de la participación de la comunidad en todas las etapas del proceso de desarrollo para lograr la adopción y aceptación exitosas de nuevas herramientas y enfoques, así como para impulsar el cambio cultural.
Cómo lograr que la colaboración funcione
A través de los intercambios de aprendizaje, el DANE de Colombia compartió que sus intentos iniciales por interactuar con la sociedad civil (mediante el envío de correos electrónicos masivos o formularios en línea) fracasaron; tuvieron que volver a empezar desde cero y encontrar nuevas formas de comunicación que fueran más personalizadas, adaptadas y con mayor resonancia, y «hablar en el lenguaje de los activistas en lugar de en el de los estadísticos», para que esta comunicación fuera bien recibida en lugar de ser recibida con escepticismo.
«Al principio, no logramos conectar. Tenemos que dejar de pensar que la NSO tiene todas las respuestas. Los datos representan a las personas y, por lo tanto, hay que humanizarlos.»
— DANE, Oficina Nacional de Estadística de Colombia
Por el contrario, para generar confianza entre el DANE y las organizaciones de la sociedad civil fue necesario ir más allá de las consultas por correo electrónico y pasar a una verdadera co-creación, un cambio que implicó la realización de 13 talleres a lo largo de dos años en varias ciudades, en lugar de limitarse a mecanismos de retroalimentación a distancia. Para salvar la brecha lingüística entre la terminología estadística técnica y el vocabulario de las comunidades, el DANE tuvo que elaborar materiales accesibles e invertir tiempo en el aprendizaje mutuo, garantizando así que las comunidades pudieran participar de manera significativa sin necesidad de contar con una formación estadística avanzada.
Estos enfoques participativos han contribuido a forjar relaciones duraderas. La aplicación colombiana «App Diversa», diseñada para combatir la discriminación y mejorar los servicios públicos, se creó en colaboración con los ciudadanos para garantizar que el proceso de recopilación de datos fuera pertinente, respetuoso y útil. Esto incluyó extensas sesiones de validación con representantes de las comunidades LGBTIQ+, afrocolombianas, indígenas y juveniles, con el fin de orientar las preguntas y la experiencia del usuario.
Calidad de los datos de los ciudadanos
La inclusión no puede quedar relegada a un segundo plano en la práctica estadística; debe integrarse en los sistemas y estrategias de datos. Esto es esencial para mantener los estándares de calidad de las fuentes de datos nuevas y generadas por los ciudadanos, garantizando que los datos sean a la vez inclusivos y fiables. La labor de Kenia para institucionalizar los datos inclusivos ofrece importantes lecciones e inspiración al respecto. A través de una colaboración con el Foro de los ODS de Kenia, la KNBS revisó sus criterios de calidad de los datos generados por los ciudadanos y los integró formalmente en sus marcos estadísticos mediante el Marco de Garantía de Calidad Estadística de Kenia (KeSQAF). Esto fue tanto un ejercicio político como técnico, que demostró un compromiso público con la valoración de los datos de la sociedad civil, así como de las fuentes tradicionales. Las dos organizaciones también firmaron un Memorando de Entendimiento para trabajar juntas en la promoción de los datos inclusivos.
Los marcos de garantía de calidad no deben ser obstáculos, sino herramientas que ayuden a las comunidades a utilizar los datos de manera útil sin dejar de ser estadísticamente sólidos. La capacitación y el desarrollo de capacidades también son fundamentales. A través de alianzas con el Open Institute, Kenia está implementando programas de capacitación en línea y presenciales que priorizan la inclusión en todo el plan de estudios, en lugar de tratarla como un módulo independiente.